A veces veo muertos

Mariano Rajoy está en este momento haciendo el tentetieso. ¿Se acuerdan de esos muñecos con la base redondeada que por más que golpeamos nunca dejaban de estar de pie? Con la diferencia de que el es quien golpea y a cada golpe que da su estabilidad es menor. Cuando una país está entregado mentalmente a un líder, por mucho que este tenga cara de bobo, por mucho que sus discursos sean absolutamente genéricos, dedicarse a intentar zarandear al admirado no es del todo inteligente. La españa actual se compone de tres grupos políticoelectorales básicos: Un enorme grupo de personas que votan en el centro del espectro político, ora PSOE, ora PP, un mínimo sector a la derecha y un pequeño sector a la izquierda. Luego están las variantes de tipo regional y nacional-periférico que juegan un buen papel a la hora de evitar la hegemonía del poder. La cuestión es que ese gran grupo central no tiene fuertes convicciones políticas, prefiere apoyar a quien va a ganar, sabe olfatear como buen surfista cual es el momento de subirse a la tabla y desde luego no quiere oír grandes voces ni follones. Este gran grupo está convencido, hoy, no hace diez meses, que lo mejor es hablar con ETA.
Además el PP se ha empeñado en remedar al niño del sexto sentido y nos traduce lo que quieren los muertos a manos de ETA. Esto de los muertos es un recurso sencillo pues ellos no se defienden. «Usted traiciona a los muertos» le espeta el tentetieso al líder. ¡qué error en un país que sigue teniendo enterrados en las cunetas a cientos de personas.
Otro grupo activo en esto del diálogo con ETA es el de los familiares de los asesinados. En general lo hacen por boca de su presidente aunque algunos también de forma individual, sobre todo si lo que dice su vocero como dicen los sudamericanos no coincide ni miajita con lo que piensan ellos. Y es normal porque la condición de víctima no incluye la homogeneidad ideológica y no digamos ya la condición de familiar, que yo me miro a mi mismo como familiar que soy de mi familia y si alguno de ellos tuviera la desgracia de caer víctima de ETA no se yo si sería buen representante suyo. Este grupo fuertemente apoyado por el PP ha cometido un error político de bulto: creer que el dolor compartido por muchos les da derecho a decidir la política del país. En particular la política antiterrorista. Este sinsentido sería similar al de dejar en manos de los familiares de asesinados la definición del código penal. La política del país la decide el país por medio de sus representantes, o en referéndum, pero nunca por grupos agraviados por mucho respeto que nos merezca su dolor.