Alimentación natural y sexo

Crece día a día la preocupación por conseguir una alimentación natural. Algunos, principalmente mujeres, también buscan equilibrio y mesura de forma que su cuerpo no engorde pues el canon manda y en los tiempos que corren la mujer se gusta magra y angulosa. Para los amantes como yo de las curvas y la sensualidad abundante no corren buenos tiempos.
En esta preocupación se enmarcan los intentos de Amelia de conseguir legumbres germinadas, la pelea de Jose y María por un cultivo biológico y, en fin, mi modesta aportación a la agricultura libre de químicos en mi invernadero. Es verdad que existe una preocupación creciente por la salud y por el cuerpo pero tengo la sensación de que es parcial, que no remata en todos los sentidos y que escoge de forma aleatoria el objeto de su deseo. Yo soy un amante del sexo; me pregunto cuál es el modelo natural y no adulterado de las relaciones sexuales, cuál el acercamiento al cuerpo desnudo y al disfrute de la pasión carnal, del exceso o del comedimiento. Sigo buscando. La moda ahora es el sexo tántrico y su apéndice de eyaculación hacia adentro. Así que estamos ensayando con los pepinos sin pesticidas, los brotes de garbanzo y la elevación del carma de abajo (no se como se llama) a ver si lo llevamos hasta arriba, ahora todo en plan amateur.


Ayer me trajeron granos de café verde, que tosté, molí y degusté. Nos perdemos muchas cosas por tener prisa.