El estado de la nación

Ayer oí de lejos el debate sobre el estado de la nación. Nombre rimbombante este donde lo busques para un debate de política general con más aspavientos que debate real.
Digo de lejos porque no puse intención sino que el debate se coló mientras sorteaba los atascos de la M30 entre Pinto y Soto del Real o mientras me empeñaba en conseguir unas semillas de narcisos por medio de alguna cadena televisiva que mi suegro tiene a bien sintonizar todas las tardes.
Luego he escuchado con atención el parte de comentaristas de la SER sobre lo de ayer.
Me cuesta pensar que lo que le pasa a los españoles es básicamente de lo que se habló ayer en el congreso de los diputados; mejor dicho, estoy seguro que nuestras preocupaciones básicas no tienen gran relación con la retórica machomilitarista de Rajoy trayendo a colación a los muertos. El fascismo resurge, al calorcillo del PP y de un estado social que o yo me equivoco mucho o ha abandonado hace mucho tiempo a la escuela pública a su suerte.
Me mandan canciones para levantar el ánimo. Las oiré y os diré si valen.Perdonar el descontrol de la página, estoy de pruebas y pruebas, como con las plantas, ando investigando sobre las posibilidades de las semillas y me quedo embobado horas mientras compruebo la magia de la vida sobresaliendo entre la turba.