Olimpiadas

El Alcalde de mi pueblo ha decidido presentar los
presupuestos municipales del año 2003, si, del 2003, en pleno mes de Agosto. Esto es una noticia absolutamente intrascendente para la mayoría de los mortales pero representa para quienes estamos al hilo de la política de estos pequeños pueblos, toda la crudeza de la vida política española que s emueve en la más absoluta picaresca e ilegalidad y ante la total indiferencia de todos y cada uno de los ciudadanos. Luego vienen los grandes escándalos y los bienpensantes españoles se llevan las manos a la cabeza. ¿A la cabeza? Somos una sociedad de tarugos, hipócritas y egoistas.
Se han inaugurado los juegos olímpicos. Ayer
presencié la ceremonia de apertura lo que me permitió no
tener que hacer otra cosa ni felacionarme con más gente y
comprobé que todo se mueve en la superficie de las ideas y de
los sentimientos. Grands ideales, fuertes aplausos a delegaciones como
la Iraki o la palestina y pitidos cuando apareció la
delegación norteamericana. Mientras los comentaristas, en mi
caso los de euroesport, nos relataban el paso de las delegaciones yo
pensaba que era una buena ocasión para ilustrar a los pasivos
televidentes sobre la naturaleza de los paises o seudopaises que
desfilaban. «Ahora pasa la representación de Nicaragua donde el
82% de la población vive en la miseria gracias a….» «Ante
ustedes la delegación de Arabia Saudí que prohibe a sus
mujeres hacer deporte….»Todo se queda en buenas palabaras, pero el
espectáculo es falso.
De la política nacional solo sabemos que Zapatero anda
pescando atunes con Maragall y que los minipartidos piden el cese de
Fungairiño. Esto último lo leo en el periódico en
boca de mi «amigo» Joan Herrera de ICV y me produce una mezcla de
orgullo por saber que siguen en la brecha y de tristeza por comprobar
lo poco útiles que son sus esfuerzos en este pais de sesteadores.
El
petróleo continua imparable
dice ABC China da el cerrojazo a internet en algún
cofidencial Las condiciones de Al Sader en La Vanguardia Cesa el fuego en Nayaf según Le Monde Huracán en florida es lo más
importante para The New York Times Nos queda saber qué es lo más importante
para cada uno de nosotros. Cuál sería la portada de
nuestro periódico personal.