Dedicatoria

Para que recuerdes aquella otra piedra que una vez descubriste,

aquella que para los demás era solo dura y fría,

aquella en la cual descubriste suavidad y calor y sentimiento.

Para que recuerdes que hasta las piedras más duras pueden ser el más suave de los terciopelos.

Porque quizás fue la única que a pesar de su frialdad intentó comprenderte y para que no la olvides nunca.